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	<title>historias Archives - La Portada del Medievo</title>
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	<description>Casa rural apartamentos La Portada del Medievo</description>
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		<title>¿Cuánto falta para llegar a Javierregay, tía?</title>
		<link>https://laportadadelmedievo.es/la-portada-del-medievo/cuanto-falta-para-llegar-javierregay-tia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virginia]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 06 Nov 2015 18:05:51 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Portada del Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[casa rural]]></category>
		<category><![CDATA[excursión]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[juegos]]></category>
		<category><![CDATA[vacaciones]]></category>
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					<description><![CDATA[&#160; Esta semana hemos tenido la suerte de tener con nosotros a una sobrina. Se ha pasado el tiempo volando. Aún recuerdo el día que la fui a buscar a Zaragoza. Ya iba toda disfrazada para la fiesta de Halloween que celebraban los niños del pueblo esa tarde. &#8211; Me tendrás que poner sangre, tía. &#8211; Sí, no te preocupes. Duérmete un poco ahora, que aún queda mucho. &#8211; Ya habrán empezado cuando lleguemos? &#8211; Sí, estarán por las calles, ya será de noches. Por eso, aprovecha a descansar ahora. Y se durmió&#8230; pero poco, hasta Huesca. (Vaya, pensé, justo cuando vienen todas las curvas!) &#8211; Ya hemos llegado tía? Ya es de noches. &#8211; No, aún faltan 59 minutos. Tenemos que pasar todas esas montañas tan grandes. &#8211; Ah! Y después de las montañas ya está Javierregay? &#8211; No, estaremos en el Pantano de la Peña. &#8211; Ah! Y después? &#8211; Otras montañas medianas. &#8211; Y ya habremos llegado a Javierregay? &#8211; No, a Bailo. &#8211; Y después? &#8211; Unas montañas pequeñas. &#8211; Y ya Javierregay? &#8211; No, será Puente la Reina de Jaca. &#8211; Y ya? &#8211; No, cruzaremos un puente grande: el río Aragón. &#8211; Y ya? [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>&nbsp;</p>
<p>Esta semana hemos tenido la suerte de tener con nosotros a una sobrina. Se ha pasado el tiempo volando.<br />
Aún recuerdo el día que la fui a buscar a Zaragoza. Ya iba toda disfrazada para la fiesta de Halloween que celebraban los niños del pueblo esa tarde.<br />
&#8211; Me tendrás que poner sangre, tía.<br />
&#8211; Sí, no te preocupes. Duérmete un poco ahora, que aún queda mucho.<br />
&#8211; Ya habrán empezado cuando lleguemos?<br />
&#8211; Sí, estarán por las calles, ya será de noches. Por eso, aprovecha a descansar ahora.</p>
<p>Y se durmió&#8230; pero poco, hasta Huesca.<br />
(Vaya, pensé, justo cuando vienen todas las curvas!)</p>
<p>&#8211; Ya hemos llegado tía? Ya es de noches.<br />
&#8211; No, aún faltan 59 minutos. Tenemos que pasar todas esas montañas tan grandes.<br />
&#8211; Ah! Y después de las montañas ya está Javierregay?<br />
&#8211; No, estaremos en el Pantano de la Peña.<br />
&#8211; Ah! Y después?<br />
&#8211; Otras montañas medianas.<br />
&#8211; Y ya habremos llegado a Javierregay?<br />
&#8211; No, a Bailo.<br />
&#8211; Y después?<br />
&#8211; Unas montañas pequeñas.<br />
&#8211; Y ya Javierregay?<br />
&#8211; No, será Puente la Reina de Jaca.<br />
&#8211; Y ya?<br />
&#8211; No, cruzaremos un puente grande: el río Aragón.<br />
&#8211; Y ya?<br />
&#8211; No, estaremos en el Valle de Echo.<br />
&#8211; Y entonces?<br />
&#8211; Entonces, cruzaremos otro puente pequeño, el río Subordán.<br />
&#8211; Y después?<br />
&#8211; Después&#8230; Javierregay!</p>
<p>&#8211; Qué bien, tia. Y cuánto falta para llegar?<br />
&#8211; 55 minutos. <img src="https://s.w.org/images/core/emoji/16.0.1/72x72/1f642.png" alt="🙂" class="wp-smiley" style="height: 1em; max-height: 1em;" /></p>
<p>Y ya, toda la semana igual:<br />
&#8211; contábamos los días que faltaban para volver con su madre,<br />
&#8211; las horas que faltaban para que volvieran los primos del cole,<br />
&#8211; los conejitos que tuvo «Todo-terreno»,<br />
&#8211; los huevos que cogíamos de las gallinas,<br />
&#8211; las gallinas que se nos escapaban,<br />
&#8211; los minutos que faltaban hasta la caseta del árbol,<br />
&#8211; las olivas que cogieron del olivo&#8230;</p>
<p>En fin, que tengo una sobrina pero que muy lista.</p>
<p>Les hemos hecho los carteles con sus nombres a las conejas, hemos recogido anises para el dolor de tripa (aunque también hemos descubierto que la mejor medicina es un poco de tele),&#8230;</p>
<p>Hemos llegado a la conclusión de que los mimos de los niños no se suman, sino que se multiplican, cuando hay más niños.</p>
<p>Y sobre todo, nos hemos descubierto unos a otros.</p>
<p>Es una pena que ya no nos queden días para contar!</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
		<item>
		<title>Las doce uvas</title>
		<link>https://laportadadelmedievo.es/la-portada-del-medievo/las-doce-uvas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Virginia]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 27 Nov 2013 17:01:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[La Portada del Medievo]]></category>
		<category><![CDATA[historias]]></category>
		<category><![CDATA[Javierregay]]></category>
		<category><![CDATA[leyendas]]></category>
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					<description><![CDATA[ESTA HISTORIA ESTÁ TRANSCRITA, CASI TAL CUAL, DE UNA RELACIÓN DE ENDEMONIADOS EN EL ALTO ARAGÓN, HECHA POR CARMEN DE BURGOS. (HISTORIA DE ARAGÓN 146). La ubica en un caserío que nace al pie de la carretera, en la margen izquierda del Aragón Subordán, que se adentra en el valle de Echo, y se remonta sobre una suave ladera. Coronándolo hubo un castillo que destruyeron las tropas napoleónicas. Celebra sus fiestas el 20 de enero, en honor a San Sebastián. LAS DOCE UVAS (Historia de Javierregay) En Javierregay vivía una muchacha de quince años. Hija de padres pobres, había entrado a servir en casa del alcalde del pueblo. Todas las tardes la muchacha iba a buscar leche a una granja cercana, propiedad de sus amos. Algunas tardes solía encontrar una viejecita, con la que hizo amistad y recorrían el camino juntas. Un día, la viejecita la invitó. Le dió un racimo con doce granos de uva que una hija suya le había enviado, y que la joven comió sin desconfianza. Nunca había comido una uva más perfumada y más rica. Debía des ser moscatel. Pero a la noche le acometió un cólico tan terrrible que fue preciso llamar al médico. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>ESTA HISTORIA ESTÁ TRANSCRITA, CASI TAL CUAL, DE UNA RELACIÓN DE ENDEMONIADOS EN EL ALTO ARAGÓN, HECHA POR CARMEN DE BURGOS. (HISTORIA DE ARAGÓN 146).</p>
<p>La ubica en un caserío que nace al pie de la carretera, en la margen izquierda del Aragón Subordán, que se adentra en el valle de Echo, y se remonta sobre una suave ladera. Coronándolo hubo un castillo que destruyeron las tropas napoleónicas. Celebra sus fiestas el 20 de enero, en honor a San Sebastián.</p>
<p>LAS DOCE UVAS<br />
(Historia de Javierregay)<br />
En Javierregay vivía una muchacha de quince años. Hija de padres pobres, había entrado a servir en casa del alcalde del pueblo.<br />
Todas las tardes la muchacha iba a buscar leche a una granja cercana, propiedad de sus amos. Algunas tardes solía encontrar una viejecita, con la que hizo amistad y recorrían el camino juntas.<br />
Un día, la viejecita la invitó. Le dió un racimo con doce granos de uva que una hija suya le había enviado, y que la joven comió sin desconfianza. Nunca había comido una uva más perfumada y más rica. Debía des ser moscatel.<br />
Pero a la noche le acometió un cólico tan terrrible que fue preciso llamar al médico. Cuando la infeliz dijo lo que había comido, las señoras y todas la mujeres de la la casa se alarmaron. ¡Era una imprudencia acepar nada de quien no se conocía!<br />
La chica esta asustada, pero no creía que pudiera ser lo que los otros pensaban. Ella conocía a la buena viejecita, que debía vivir también por los alrededores.<br />
En cuanto se pudo levantar, salió con otra compañera a buscarla; pero la viejecita no aparecía por parte alguna, ni nadie daba razón.<br />
La chica emperoraba, se iba desmejorando, hasta que al fin se presentaron las convulsiones y todos los síntomas de estar espirituada.</p>
<p>Da horror verla! &#8211; decía el sacristán-. En cuanto el sol comienza a caer, ella comienza a inquietarse, va nerviosa de un lado para otro, con los ojos muy abiertos, como si quisiera huir de algo; pero por más que se le pregunta, nada responde. En cuanto el sol se oculta, se encorva, se hace un gurruñito, se mete en el último rincón y allí comienza a dar voces, señalando alrededor suyo, con ojos de loca y diciendo: “¡Ahí están! ¡Mirádlos! ¡Son Lucifer, Satanás, Pateta, Becebú!”<br />
Nadie ve nada, pero ella los ve y los conoce a todos, los llama por sus nombres, y se defiende de ellos haciéndoles el signo de Salomón, (que es cerrar la mano y dejar abiertos el índice y el dedo pequeño, de manera que resulte la estrella de cinco puntas, y encarar dos puntas para los diablos).<br />
¿Quién le ha enseñado a ella todo eso?<br />
En cuanto tocan las oraciones, los Malos huyen y la dejan libre. La pobrecita no se acuerda de nada. Da pena, porque todo el pueblo huye de ella.<br />
¡Tan bonita y tan joven!<br />
Los médicos no encuentran ninguna enfermedad y ella no consiente en entrar en la iglesia ni en ver en nada que sea cosa de Dios.</p>
<p>Así pasó la muchacha mucho tiempo, sufriendo, hasta que un día llegó la buena nueva:<br />
la linda joven había sido libertada del tentador por un curandero que le recetó una untura de un bálsamo desconocido sobre el estómago. El medicamento provocó el vómito, en el que salieron once de los doce granos de uva que le dio la maldita vieja. Y por cierto, que mezclados con abundante cantidad de cabellos enroscados.</p>
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